Que no quede ni un solo adolescente en pie

Texto

Texto ganador del Premio Calderón de la Barca 2008.

QUE NO QUEDE NI UN SOLO ADOLESCENTE EN PIE

Publicado por el Centro de Documentación Teatral.

Semimontado en el Festival de Escena de Noviembre 2009 con dirección de Raúl Hernández Garrido.

Prólogo a la publicación (por Alejandro Tantanian)

Tijeras

Se nos ha dicho una y mil veces: el escenario es un recorte.

Decimos entonces: la dramaturgia es la tijera que decide el contorno de la escena, las palabras son los filos que, bajo la acción del autor, determinan el límite.

¿Cuáles son hoy esas palabras? ¿Cuáles son los límites? ¿Cuál es el paisaje convocado por la escena? Lejos estamos hoy del Theatrum Mundi shakespeareano. Aquella premisa de el mundo como escenario ha quedado hoy relegada a otros medios, a otra manera global (certera e infeliz coincidencia entre el nombre del teatro en el que Shakespeare pasó varios de sus profesionales años “The Globe” y la palabra que nos quieren endilgar como nueva pero que tiene, como mínimo, 500 años: fecha en que la conquista y el capital entraron en provocativo y fértil matrimonio) de entender la realidad: los medios virtuales, los medios electrónicos son hoy el escenario isabelino: encargados de construir realidad y ficción. La ficción es real ahí dentro. ¿Qué queda, entonces, para el escenario?

El texto de Pastor se para en el exacto centro del problema.

Tuve oportunidad de trabajar junto a Emiliano junto a su texto: la tarea que él llevó adelante  – y que hoy cosecha sus maravillosos frutos: el premio, esta edición, la felicidad desasosegada de ver el texto de uno en letras de molde – fue ardua y conoció los secretos de la confesión: este texto que hoy se publica y que yo prologo se adueña de todos los soportes del lenguaje para construir un texto único en su riqueza: para qué seguir fastidiándolos a todos ustedes (a los que permanecen en este prólogo): atraviesen el umbral: carguen sus armas y entren al extraordinario universo de esta obra tan madura como joven (adjetivos deleznables a veces: acertadísimos en esta ocasión.)
Gracias por leerme.

 

Alejandro Tantanian

Buenos Aires, Barrio de Belgrano,
Febrero de 2009.